Retiro espiritual y desierto

Retiro espiritual

¿Qué es un retiro y cómo realizarlo?
Necesitamos dedicar periódicamente un tiempo prolongado a la oración. Ofrecemos aquí unas directrices para orientar el horario y los momentos de oración en el tiempo de retiro.

La búsqueda de Dios
A través del silencio y la oración podemos ir descubriendo el anhelo de Dios por nosotros, que es el motor que mueve la vida del cristiano y especialmente la del contemplativo.

Llamada a la transformación
Reconocemos la gracia que Dios nos concede para transformarnos interiormente; de modo que podamos acoger esa gracia y nos dejemos transformar en creaturas nuevas.

Permanecer en Cristo
La vida cristiana sólo se puede sostener en una relación de intimidad permanente con el Señor. Se trata de entrar en la amistad con él, como don que él nos regala y al que nos llama.

«Aquí estoy». Firmeza y disponibilidad
El «aquí estoy» que pronuncian el Padre, el Hijo y María nos enseña a entregarnos a Dios con sus mismas actitudes y con fruto semejante.

El «hágase» de María y del Verbo
Contemplar el «hágase» de María y del Verbo en la Encarnación nos permite aprender de ellos a responder a Dios como él desea.

María y el discernimiento
Contemplar a María en la Anunciación nos enseña a descubrir nuestra identidad, vocación y misión para poder alcanzar la santidad.

En el corazón de Cristo
Contemplar el corazón de Jesús es el mejor camino para identificarnos con él, entrar en la intimidad de Dios y participar de su misma vida.

Jesucristo, el buen pastor
Contemplar a Jesús como el buen Pastor nos ofrece la gozosa seguridad de saber que contamos con el mejor guía para el camino de la salvación.

La fe del contemplativo
La fe de María y Abrahán nos enseña que la fe no debe limitarse a «creer» en Dios, sino a apostar la vida por la misión para la que nos creó.

Contemplativos y mundo
Ser fieles a la vocación a ser santos exige afirmar constantemente la primacía de Dios sobre las presiones del mundo y de nuestras pasiones.

La liturgia y la gloria
La contemplación del sacrificio de Cristo nos invita a unirnos a su mismo acto de culto, que nos convierte en alabanza de la gloria de Dios.

La verdadera alegría
La verdadera alegría es fruto de la unión con Cristo, garantía de auténtica fe y medio necesario para el discernimiento y el testimonio.

El apostolado específico del contemplativo secular
Dios ha puesto al contemplativo en el mundo con la misión peculiar de reconocer y rescatar las gracias de santidad que hay a su alrededor.

El amor a la verdad
Sólo podemos responder a la llamada a la santidad acogiendo la Verdad, que es Cristo, y haciéndola vida con la ayuda del Espíritu Santo.

La ascesis en la vida cristiana y contemplativa
El contemplativo abraza la lucha ascética para hacer morir en él el amor propio y eliminar las barreras que le impiden unirse con Cristo.

Dios me llama a la santidad
Sólo la oración profunda nos revela la llamada a la santidad a la que estamos llamados como bautizados y nos convierte en contemplativos.

Caminando en libertad
Dios nos llama a la comunión de amor con él, pero para lograrla debemos conocer y aceptar las condiciones que exige nuestra unión con él.

Seducidos y atraídos
Podemos avanzar en la vida espiritual si reconocemos y revivimos la gracia de sentirnos atraídos por Dios que experimentamos en su momento.

Cristo en la vida del contemplativo
El contemplativo centra su corazón en Jesucristo y, con él, por él y en él, mira y ama todo lo que le rodea.

El don de la vocación contemplativa
La vocación contemplativa no es elección nuestra, sino un don gratuito de Dios al que hemos de responder con agradecimiento y fidelidad.

Nuestra transformación en Cristo
La conversión es un proceso con un objetivo concreto: transformarnos en Cristo. Estas pistas te ayudarán a realizarlo.

Discernimiento y oración
El contemplativo tiene en la lectio divina, en la contemplación y en la adoración los medios eficaces que le permiten descubrir la voluntad de Dios a cada paso de su vida.

Necesito la salvación más de lo que creo
Sólo poniéndome ante el Señor incondicionalmente puedo acoger su misericordia sanadora que me libra de mi peor enfermedad: el pecado.

Descubrir el poder de la misericordia
Contemplamos la misericordia del Señor con el pecador irrecuperable para vencer la desesperanza a la que nos lleva nuestro pecado recurrente.

Después del pecado: agradecimiento y vida nueva
La experiencia del perdón radical de Jesús que tienen las mujeres pecadoras del Evangelio nos anima al agradecimiento y profunda conversión.

Aceptar la pobreza para recibir la misericordia
El pecado, como el de Pedro, vivido en fe, rompe nuestro orgullo, nos hace pobres y nos permite recibir la misericordia del Señor.

Buscar la mirada que salva
Contemplamos la mirada misericordiosa de Jesús, que rescató al buen ladrón en el último momento, y sigue buscando pecadores a quienes liberar.
Desierto
Sólo en la soledad completa y el silencio absoluto podemos disponernos al encuentro profundo con Dios. Por eso el contemplativo secular, que vive de ese encuentro, tiene que buscar alguna vez algún período de tiempo amplio para llevar a cabo esa experiencia que llamamos desierto, aislándose materialmente del mundo y buscando una manera de encontrar un clima semejante de soledad y silencio en medio del mundo.

El desierto y el contemplativo secular
Los orantes en el desierto nos proporcionan referencias esenciales para llegar al encuentro profundo con Dios en la vida secular.

Un modelo de ejercicio de desierto: el camino del desierto
La contemplación del pueblo de Dios en su camino por el desierto nos permite vivir nuestro propio desierto con especial profundidad.















