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Retiro espiritual

Propuestas de retiro

 

Ofrecemos aquí orientaciones y materia para realizar el retiro mensual periódico que necesitamos para mantener nuestra vida interior en medio de las actividades seculares.

5. La simplicidad de la santidad

La santidad tiene que ser simple, porque es para todos. Dios nos ofrece un proceso concreto a través de nuestra vida real, con la única condición de abrazar la Cruz tal como aparece en nuestra vida.

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6. El Espíritu Santo

Pretendemos descubrir al Espíritu Santo como persona y artífice de nuestra transformación, que nos pide que consintamos en que habite en nosotros, nos consagre totalmente a Dios y abracemos nuestra pobreza para poder acoger el amor de Dios que nos transforma en hijos de Dios en Cristo.

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7. El realismo de la fe

No debemos conformarnos con tener fe y emplearla en determinados momentos. Tenemos que descubrir el salto concreto de fe que nos permite instalarnos en la fe como la única realidad.

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13. Anhelo apostólico

Al compartir la mirada de Jesús, el contemplativo experimenta el sufrimiento del Señor por la humanidad necesitada de salvación y la necesidad de colaborar con él en la obra salvadora.

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11. Contemplación y mundo

El contemplativo en el mundo no busca estar cómodamente instalado, sino que, a imagen de Cristo, anhela estar unido al Padre y ser fiel a su misión, aceptanto las consecuencias de su elección.

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8. ¿Por qué no soy santo?

Pretendemos evitar la visión deformada de la santidad que hace imposible que la alcancemos si no mantenemos la visión evangélica de la misma en el sano realismo que Dios nos pide.

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1. La búsqueda de Dios

A través del silencio y la oración podemos ir descubriendo el anhelo de Dios por nosotros, que es el motor que mueve la vida del cristiano y especialmente la del contemplativo.

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4. Permanecer en Cristo

La vida cristiana sólo se puede sostener en una relación de intimidad permanente con el Señor. Se trata de entrar en la amistad con él, como don que él nos regala y al que nos llama.

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Experiencias de desierto

 

Sólo en la soledad completa y el silencio absoluto podemos disponernos al encuentro profundo con Dios. Por eso el contemplativo secular, que vive de ese encuentro, tiene que buscar alguna vez algún período de tiempo amplio para llevar a cabo esa experiencia que llamamos desierto, aislándose materialmente del mundo y buscando una manera de encontrar un clima semejante de soledad y silencio en medio del mundo.

¿Qué es el desierto?

Veamos en qué consiste esta experiencia de soledad y silencio que hacen propia la oración profunda como escucha silenciosa y continuada del susurro suave del Espíritu.

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