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-Dios en mi alma,
-vivir permanentemente en esperanza,
-no apartar mi mirada de Dios,
-hacer del silencio mi morada,
-alimentar mi alma sólo de fe,
-adorar a Dios siempre y en todo,
-distinguir su voz entre todas las voces,
-acallar mis deseos, sentimientos y pasiones,
-esperarlo todo de Dios,
-aceptarlo todo de Dios,
-no pretender nada para poder esperarlo todo de Dios,
-no pedir nada, no rechazar nada,
-amar a fondo perdido, sin esperar nada,
-vivir en permanente obediencia a Dios en todo,
-acoger de antemano todo lo que pueda venir de Dios,
-abandonarme a la voluntad de Dios con total docilidad,
-buscar la huella de Dios siempre y en todo,

· · ·

-acoger al Espíritu Santo con entrega adorante,
-abrazar el abrazo del Espíritu Santo que sella mi desposorio,
-aceptar la maternidad del Verbo,
-abrazar al Verbo encarnado en mi seno,
-contemplar la presencia viva del Verbo en mi alma,
-aceptar ser sólo, para siempre, recipiente vivo del Verbo,
-hacer de su presencia la pasión de mi vida,
-custodiar en silencio el secreto del Rey,
-desligarme de todo lazo humano que me atrape,
-gozarme en la oscuridad que da valor a la esperanza,
-considerarme nada, sólo hechura de la gracia,
-hacer mi tesoro del soplo del Espíritu en mi alma,
-reconocer como gracia mi impotencia y mi nada,
-gozarme en mi pobreza que sé que Dios abraza,
-encontrar mi gloria en ser su esclava,
-conformar mi vida a la de Aquél que ha conformado su vida a la mía,
-aceptar la maternidad espiritual de la humanidad,
-vivir permanentemente entregada al Hijo de Dios y a los demás.