Fernando Morell Baladrón, Tu rostro buscaré, Señor. Orar con los salmos,
Madrid 2025 (Nazaret), 149 p.
Los salmos son la principal expresión de la oración del pueblo de Israel. Pero también forman parte indisoluble de la oración que asume el Verbo encarnado, y que la Iglesia, que es su cuerpo, prolonga a lo largo de los siglos. Ella, como madre, nos los ofrece constantemente en la celebración de la Eucaristía y en la Liturgia de las Horas, y están siempre a nuestra disposición en el Libro sagrado. Pero puede ser que el Salterio, con sus 150 oraciones, de todo tamaño pueda parecernos una intrincada selva en la que se entremezclan frutos de toda índole, incluso dentro de un mismo salmo: alabanzas, peticiones, acciones de gracias o reflexiones sapienciales. Y podemos encontrarnos perdidos en ese boscaje. Ciertamente existen numerosos y buenos comentarios a los salmos, útiles para profundizar en ellos, pero, a veces, esos comentarios no hacen más que ampliar el tamaño de esta frondosa selva.
Este librito pretende ofrecer un sencillo acercamiento a los salmos para los que quieren orar con ellos, para lo cual se han ordenado y presentado sus frutos para poderlos llevar directamente a la oración. Con un poco de paciencia, cualquiera puede ir recopilando, como hace el autor, los nombres de Dios, las súplicas, las acciones de gracias, las expresiones de confianza y las mismas bienaventuranzas que aparecen en los salmos. Pero no todo el mundo tiene el tiempo y los medios para realizar ese trabajo. Por eso, esta selección ordenada del material orante extraído de los salmos puede resultar de utilidad a quienes necesiten o deseen, en un determinado momento, echar mano de estas expresiones y no tengan la memoria o el tiempo para buscarlas. También pueden servir para encontrar, en medio de esta verdadera enciclopedia de oración que son los salmos, la expresión de alabanza o la petición de perdón que necesitan dirigir a Dios y que expresan con más exactitud el estado de su alma.
Junto a este material de oración, el más valioso porque forma parte de la Palabra de Dios, el autor ofrece una serie de pistas concretas para orar con los salmos, de modo que lleven más fácilmente a una oración contemplativa; por ejemplo, con el uso litánico de los nombres de Dios, que nos permite profundizar en el conocimiento del rostro de Dios o convirtiendo alguno de esos nombres, que resuena de forma especial en nuestro interior, en la flecha que dirigimos directamente al corazón de Dios. La recopilación de súplicas nos da la posibilidad de ampliar nuestra misma forma de dirigirnos a Dios, tanto en el contenido de lo que pedimos como en las motivaciones en que se apoya nuestra petición. Las bienaventuranzas, que sorprendentemente hallamos en los salmos, nos pueden ayudar a profundizar las que nos dejó el Señor y a concretar más el camino que nos lleva a la verdadera felicidad.
Los que busquen en esta obrita un comentario a cada salmo se verán enseguida defraudados, pero los que quieran tener un apoyo para su oración la encontrarán práctica, de manera que con su uso puedan llegar a tener en su corazón su propia recopilación de nombres, súplicas, acciones de gracias y bienaventuranzas con las que dirigirse a Dios por medio de las oraciones que gozan de la garantía y la eficacia de la Palabra de Dios, que son los salmos.
















