Antonio Orbe, Del Olivette al Calvario. Meditaciones de la pasión,
Madrid 2018 (Didaskalos), 504 p.
El padre Orbe (1917-2003) es conocido en el mundo de la teología como uno de los renovadores del estudio de los Santos Padres, investigador y profesor en la Universidad Gregoriana de Roma durante 46 años. Son especialmente valorados sus estudios sobre san Ireneo de Lyon. No podemos entretenernos aquí en ahondar en la importancia de los trabajos patrísticos de este jesuita español.
Lo que podría sorprender a algunos, y lo que a nosotros nos atrae, es que este gran teólogo es a la vez un hombre de profunda vida espiritual y autor de valiosas obras de espiritualidad. Cuenta uno de sus discípulos que el infatigable investigador y profesor escribía estas obras de espiritualidad en la hora de la siesta con el objetivo de alimentar la oración y la vida espiritual de algunos cristianos que pudieran sintonizar con su propia espiritualidad manifestada en sus obras. De hecho, el mismo padre Orbe reconoce que en parte escribe para satisfacer la solicitud de personas contemplativas a las que pretende ayudar.
Me ilusiona hacer algún bien, y caer donde no lleguen otros libros de la Pasión. Ya que uno no ame al Señor como debe, haya otros que por uno le amen de verdad. La ayuda que de mí reciben, me la devolverán con creces. Uno será cualquier cosa. Pero, gracias a Dios, no tan tonto que, pudiendo amar con otros y en otros al Señor Jesús, revuelva siempre pensamientos tristes. Es gran dicha salir de uno mismo y amarle siquiera en otros. ¿Será todo el premio para otros? Aunque así fuese, es gran dicha (del prólogo del autor).
Con su estilo cuidado y peculiar, nada erudito en estas obras, el teólogo contemplativo va desmenuzando las palabras del Evangelio con calma, una y otra vez, gustando su sentido, reaccionando ante ellas con sencillez y libertad de espíritu, abriendo el alma a las palabras del Evangelio y al lector con el que comparte su oración. Es significativo el título de su primer libro de espiritualidad, A solas con el Señor, porque es ese trato de corazón a corazón lo que rezuman estas obras y a lo que nos invitan. Son muy hermosas y provechosas las meditaciones sobre Lc 1,26-38 en su obra Anunciación, o sobre Jn 17 que llevan por título Oración sacerdotal. En esta ocasión vamos a recomendar estas 134 meditaciones sobre la pasión, necesariamente breves, que comienzan con la petición «enséñame a orar» contemplando a Jesús que se encamina a Getsemaní la noche de su pasión, y terminan uniéndose a las mujeres «sentadas frente al sepulcro» tras la dolorosa pasión del Señor.
Su forma tan personal de orar y escribir no está aislada de los grandes maestros de espiritualidad a los que acude con libertad y sin sombra de erudición innecesaria. El que se acerque a estas páginas descubrirá enseguida que el autor conoce y ama de forma especial a los santos doctores carmelitas, san Juan de la Cruz y santa Teresa de Jesús, sin que desaproveche enseñanzas de san Juan de Ávila o de santo Tomás Moro. Pero nadie busque ni tema, densos y prolijos estudios de espiritualidad llenos de citas, sino el fruto compartido de la lectura orante de los grandes maestros de espiritualidad.
Reconoce el padre Orbe que no pretende situarse en la espiritualidad que se ha puesto de moda, y que sus libros pueden resultar extraños y aburridos a algunos. Pero, como él mismo afirma, estamos convencidos de que entre los que quieren vivir contemplativamente en el mundo no faltará quien «guste de zambullirse en el mundo divino».
Podemos terminar esta presentación con el reto que planteó el autor en el prólogo a la segunda edición de este libro: «¿Hay quien aprenda todo lo que enseña el Nazareno en su Pasión?».
















