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Lorenzo Scupoli, Combate espiritual,

Madrid 2014 (San Pablo), 248 p.

En esta ocasión presentamos un libro publicado en el siglo XVI y que ha sido traducido y reeditado en infinidad de ocasiones. Bastaría para subrayar su importancia para todo el que quiera avanzar en la vida cristiana que tuvo una gran influencia en la vida y la espiritualidad san Francisco de Sales, que probablemente conoció en persona al autor de esta escrito. Esta obra de gran difusión en tiempos pasados ha sido olvidada y merece la pena que sea tenida en cuenta por todos aquellos que toman en serio la búsqueda de la santidad.

Su título nos ayuda a entender que la vida cristiana es un combate en el que es preciso conocer las tácticas del enemigo y la estrategia para vencerlo. No es casualidad que el autor conociera el libro de los Ejercicios espirituales de san Ignacio que también enseña las estrategias del enemigo y cómo combatirlo. Se trata de un manual de ascética realmente útil para el que busca la perfección. La fuerza y claridad con la que lanza al lector al combate espiritual es también lo que explica su olvido en un tiempo como el nuestro que, por desgracia, olvida la ascesis y la lucha contra las tentaciones, porque cree en un cristianismo cómodo y en una salvación automática. Sin los complejos propios de nuestro tiempo las páginas de este libro plantean la necesidad de negarse a sí mismo para seguir a Cristo, lo que no debería sorprender a nadie que lea el Evangelio (cf. Mc 8,34). El autor nos saca del engaño de pensar que se puede buscar la santidad sin luchar contra los enemigos del alma; pero además, siguiendo a san Pablo, nos ofrece las ayudas y normas para ese combate, porque «tampoco el atleta recibe la corona si no lucha conforme a las reglas» (2Tm 2,5).

Uno de los grandes valores de esta obra es su carácter sencillo y práctico, que contiene una gran sabiduría acerca de la naturaleza humana y de la vida cristiana. Su planteamiento es tan concreto y sencillo, que parece escrito para el cristiano de nuestro tiempo. Sin disimulo es autor plantea como objetivo de la vida cristiana la perfección, basándose en Mt 5,48: «Sed perfectos, como vuestro Padre celestial es perfecto», en perfecta sintonía con la llamada universal a la santidad que proclamó el concilio Vaticano II en el capítulo V de la Lumen Gentium, y que en la práctica ha sido olvidada. Scupoli nos ofrece un plan metódico para alcanzar el puro amor a Dios, para el que es necesaria la purificación de todo el ser humano: inteligencia, voluntad y sentidos. Nos ayuda a ser conscientes del pecado y de la gracia a la hora de buscar sinceramente la santidad.

El autor del libro, Lorenzo Scupoli, nace en Otranto en 1530, e ingresa en los teatinos en 1569, después de haber adquirido un sólida cultura literaria y teológica. Este discípulo de san Andrés Avelino, colaboró con san Carlos Borromeo en la reforma religiosa de la ciudad de Milán. Su vida esta marcada por una denuncia falsa que le mantuvo arrinconado la mayor parte de su vida, desde 1585 hasta poco antes de su muerte, 21 años después. Encarcelado, suspendido a divinis, aceptó con humildad la injusticia dedicándose al silencio, la oración y los servicios humildes en este retiro impuesto por la injusticia. El libro, escrito por petición de una hermana en Cristo, comenzó teniendo 24 capítulos a los que se fueron incorporando otros, hasta alcanzar los 66 de las ediciones actuales. Sólo después de su muerte se publicó el Combate espiritual con el nombre de su autor que hasta ese momento era presentado como «compuesto por un siervo de Dios». Ojalá que hagamos caso a la recomendación de san Francisco de Sales: «Para vencer las tentaciones lea el Combate espiritual. Este es mi libro favorito. Y el que más prefiero siempre. Desde hace dieciocho años lo llevo siempre conmigo, y no lo leo jamás sin conseguir provecho para el alma» (Carta del 24 de julio de 1607).