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Juan Bautista Scaramelli, Discernimiento de los espíritus. Adaptación y actualización de la traducción de Pedro Bonet (1790),

Madrid 2026 (Nazaret), 268 p.

Podría parecer que un libro publicado por primera vez en italiano en 1753 sólo tiene interés para los especialistas interesados en la historia de un determinado instrumento espiritual, aunque se trate de un clásico redactado por una autoridad en la materia. Pero esto no sirve para esta obra, que sigue siendo un instrumento válido para distinguir la voz de Dios de las otras voces que reclaman nuestra atención: las que proceden del mundo, las que surgen de nosotros mismos y las que el tentador susurra en nuestro interior.

Ciertamente una obra sobre el discernimiento carecerá de interés para el materialista que no cree ni en Dios ni en el demonio y cree poder explicar todo lo que ocurre en el ser humano con la psicología o la fisiología. Tampoco resultará práctico para el cristiano que se conforma con el cumplimiento de mínimos o no está dispuesto a salir de la mediocridad. Pero para el buscador de Dios, que conoce bien la importancia de reconocer la acción de Dios en su vida para seguirla y descubrir las estratagemas del enemigo para rechazarlas, resultará un manual de gran utilidad. Será especialmente valioso para todos aquellos (directores espirituales, formadores, confesores, superiores…) que necesiten criterios claros para ayudar a otros a discernir las inspiraciones de Dios y las tentaciones del enemigo. El libro es de innegable actualidad porque Dios y el demonio siguen actuando de la misma manera, e incluso el mundo y la carne no son particularmente originales a la hora de intentar arrastrarnos a sus dominios.

Cabe destacar en este manual de discernimiento la claridad y el orden en los criterios que va desgranando, junto con la riqueza de citas bíblicas, patrísticas y de la tradición de la Iglesia que ofrece.

Después de distinguir perfectamente los diversos espíritus que actúan en el hombre, Scaramelli señala claramente el don particular de discernimiento que aparece en el cura de Ars o en el padre Pío del que se puede adquirir por medio del estudio, la oración y la práctica. Nos ayuda a entender que, con esfuerzo y tiempo, se puede adquirir la capacidad de discernir el origen de los distintos movimientos que surgen en nuestro interior, con el fin de orientar nuestra vida hacia Dios con seguridad.

Gran parte del libro se dedica a distinguir la acción del espíritu divino y del espíritu diabólico tanto en el entendimiento como en la voluntad, mostrando -como habían descubierto ya los padres y doctores de la Iglesia- que sus acciones son totalmente contrarias.

Son también muy valiosos el capítulo dedicado a los espíritus dudosos que pueden resultar más difíciles de discernir y los tres que dedica a los engaños del demonio, incluso durante la misma oración o en la práctica de las virtudes.

La gran dificultad que ofrecía esta interesantísima obra sobre el discernimiento para los lectores en castellano es que sólo se encontraba en una traducción del siglo XVIII en la que la riqueza de las citas y referencias era inaccesible para quien no tuviera un conocimiento profundo del latín. La presente edición intenta superar esta dificultad y actualizar la traducción castellana de Pedro Bonet con un lenguaje actual, inteligible al cristiano medio, a la vez que busca la mayor fidelidad al texto original. Se han actualizado las numerosas referencias bíblicas para que puedan encontrarse en nuestras ediciones de la Escritura y para que se entiendan mejor las enseñanzas que se basan en la Vulgata, la versión latina de la Biblia, de uso común en toda la Iglesia de aquel tiempo.

El objetivo de esta publicación no es ofrecer una edición crítica de la obra de Scaramelli con la mayor fidelidad científica posible, sino hacer accesible su enseñanza a los cristianos que hoy como siempre necesitan responder con fidelidad a la llamada de Dios y son conscientes de la necesidad de cribar la voz de Dios para así lograr desechar esas otras voces que sólo pretenden entretenerlos, despistarlos o llevarlos a la perdición.