¿Quiénes somos?
Jóvenes unidos mirando al atardecer
Esta página web es fruto del trabajo de la Hermandad de Contemplativos en el Mundo. Somos un grupo de católicos que desde 1995 venimos trabajando para vivir a fondo la vida contemplativa sin salir del mundo y de nuestra misión en él, como laicos y sacerdotes, conscientes de la importancia que tiene apostar por extraer a la gracia bautismal todo su potencial para dar plenitud sobrenatural a nuestra vida e impulso eficaz a nuestro apostolado. Sin más aditamentos o carismas, gozosamente conscientes de ser hijos de la Iglesia y constructores, desde ella, del Reino de Dios. Tratamos de hacer presente en nuestro mundo la vida propia de la familia de Nazaret, que se desarrollaba en medio del mundo pero permanentemente sustentada por la presencia de Dios y el amor apasionado por darle gloria y cumplir su voluntad en todo momento. Desde nuestros comienzos hemos nos hemos esforzado en apoyarnos entre nosotros y, sobre todo, en ayudar a todos aquellos cristianos que no se sienten llamados a la vida monástica y, sin embargo, no pueden negar una radical ansia de Dios que late con fuerza en su alma. Esto nos ha llevado a elaborar una serie de medios para poder ofrecer esta ayuda a los cristianos que quieren vivir la vida contemplativa en medio del mundo y carecen de los medios que tienen a su alcance los que entran en un monasterio: orientaciones, libros, un camino espiritual, personas que ayudan en el discernimiento o la vocación… ¿Por qué, si alguien tiene una vocación contemplativa-monástica puede disponer de todos los medios para descubrirla, formarse en ella y llevarla a cabo, y los que tienen una vocación contemplativa-secular no cuentan con ningún medio para ello? Esta carencia ha obligado a muchos cristianos que poseen esta inquietud interior a construir una vocación contemplativa secular a la sombra de órdenes monásticas o religiosas, adaptado su carisma monástico al tipo de vida secular. Esto constituye, ciertamente, una riqueza para la Iglesia y una innegable ayuda para quienes la pueden aprovechar. Pero, en definitiva se trata de «adaptaciones», acomodaciones de una vocación y un carisma a un tipo de vida muy distinto de aquel para el que surgió dicha vocación. Nosotros queremos vivir en toda su plenitud la vocación cristiana como llamada a la santidad a través de la más perfecta unión a Cristo, pero en medio del mundo y sin ningún otro carisma que la gracia bautismal. Creemos que esto es un valor que puede hacer bien a algunas personas que se encuentran en esta sintonía. Probablemente no sean muchas, pero trabajamos para que no les falte orientación y ayuda. Movidos por este afán venimos trabajando en esta línea, cada uno en su ambiente familiar, laboral y, sobre todo, parroquial. Pero constatamos que el esfuerzo de cada uno en particular resulta muy poco eficaz ante tantas necesidades como descubrimos en este terreno, tanto en la Iglesia como en el mundo. Por eso creemos que unidos siempre podremos hacer más de lo que podemos lograr aisladamente. Aunque sabemos que pretendemos algo que nunca será multitudinario, porque sólo unos pocos reconocen esta gracia, y de éstos, sólo unos cuantos están dispuestos a secundarla, creemos que se trata de una gracia que hay que cuidar en lo posible, dado su valor cualitativo, aunque no sea cuantitativamente apreciable. . Estamos convencidos de la importancia de la oración y la intercesión como motor de la vida cristiana particular y de la vida de la misma Iglesia y tenemos la experiencia de que la vida interior permite que aflore todo el potencial de gracia y de fruto sobrenatural que el bautismo siembra en nuestros corazones. Por eso proponemos la vida contemplativa como una extraordinaria riqueza, no sólo para quienes poseen una vocación monástica, sino para todos los cristianos, sea cual sea nuestra vocación, incluso para los que vivimos inmersos en el mundo. Nosotros mismos hemos experimentado la fuerza de la gracia a través de la vida contemplativa secular, que dinamiza nuestras vidas como cristianos, esposos, profesionales, catequistas, etc. Porque realmente toda vocación, misión o tarea en la Iglesia surgen necesariamente de la comunión, plena y consciente, con Dios Padre, a través de la identificación con el Hijo y por medio del Espíritu Santo; es decir, de la vida contemplativa. Esto es lo que nos demuestran todos los santos, sin excepción, que manifiestan una extraordinaria diversidad de carismas y misiones, pero tienen en común la misma pasión por Dios, que los consume y mueve, y que es la esencia de la vida contemplativa. A lo largo de estos años hemos podido comprobar todo esto en nuestra propia vida y en la de muchas otras personas cercanas. Y fruto de esta experiencia ha brotado en nosotros el deseo de vivir a fondo la gracia que hemos recibido y ayudar, en la medida de nuestras posibilidades, a todos aquellos que tienen esa sed radical de Dios y necesitan de un encuentro profundo con él para construir desde ahí su vida como personas, cristianos y apóstoles en el mundo. El 13 de mayo de 2014 recibimos la aprobación del Cardenal-Arzobispo de Madrid como asociación pública de fieles denominada Hermandad de Contemplativos en el Mundo; y con ella recibimos una confirmación oficial de la Iglesia que supone un fuerte impulso y una mayor responsabilidad para seguir trabajando, según nos pide Dios, en bien de la Iglesia y en la extensión del Reino de Dios, especialmente impulsando la vida contemplativa en medio del mundo. Tenemos unas grandes aspiraciones en lo sobrenatural y aceptamos plenamente que el camino y los medios sean muy humildes, confiando al Señor el fruto que él promete al sencillo grano que muere, por encima de resultados significativos y constatables. Y es justamente esta misma pobreza lo que nos lleva a valorar más lo poco que tenemos y a poner más ilusión y empeño en aportar nuestro granito de arena a la obra de la gracia en este campo. Lo cual no se traduce en que adquiramos grandes compromisos incompatibles con la vida secular, sino en empapar lo poco que somos y podemos hacer de una vida interior intensa y una íntima comunión de amor con Dios que le permita actuar eficazmente a través de nuestra pobreza.
Icono de la Sagrada Familia
Esta web no se ha creado para muchos, puesto que sólo unos pocos entenderán bien su contenido y podrán encontrar su utilidad; y de ellos, muy pocos estarán dispuestos a ponerlo en práctica. Precisamente a estos últimos se dirige este trabajo. Algunos pensarán que no merece la pena este esfuerzo para que pueda dar fruto en tan pocos. Pero se lograría menos fruto si no se hubiera creado esta web.
HERMANDAD DE CONTEMPLATIVOS EN EL MUNDO
Hermandad de Contemplativos en el Mundo Fósforo, 3-6ºB 28005 Madrid (España) Tlf.: (34) 915 220 173 hermandad@contemplativos.com
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