D. Maurin, Siete lecciones sobre la oración del corazón Madrid 1992 (Paulinas), 117 p.
La oración del corazón es un modo de oración contemplativa que se basa en tres pilares: a) la repetición de una frase breve hecha con fe y amor, como medio para superar la palabrería, simplificar la oración (de un modo semejante al que hacemos en la meditación de la lectio) y acercarnos a la oración contemplativa; b) la invocación del nombre de Jesús como la palabra eficaz que mejor nos ayuda a implorar la salvación: «No se nos ha dado a los hombres ningún otro nombre debajo del cielo para salvarnos» (Hch 4,12); c) el corazón como lugar de la oración: gracias a la invocación repetida del nombre de Jesús, abandonamos la superficie de nuestra vida, la dispersión del pensamiento y nos adentramos en lo profundo de nuestro ser, donde encontramos a la vez el silencio y la presencia de Dios. Muchos conocemos la oración del corazón, con la fórmula «Señor Jesucristo, ten misericordia de mí», a través de los Relatos de un peregrino ruso[1], que en forma de autobiografía es un verdadero tratado sobre la oración del corazón, su método, sus frutos y sus fases. La obra de Daniel Maurin tiene la cualidad de ser clara y práctica, de ser una verdadera guía para el ejercicio de este modo de oración[2]. Está presentada como una serie de lecciones o de ejercicios prácticos en los que nos va introduciendo en este modo de oración ayudándonos a examinar los frutos, reconocer los signos de esta oración, encontrar y resolver las dificultades, etc. A estas lecciones antecede una breve y jugosa introducción a la oración del corazón y dos apéndices: uno sobre variantes y formas de avanzar en esta oración, y otro sobre los peligros a evitar. Este libro tiene la ventaja de ilustrar los diferentes pasos y criterios de discernimiento de la oración del corazón con las enseñanzas de nuestra rica tradición espiritual de occidente (santa Teresa, san Juan de la Cruz...); de tal manera que muchas de las enseñanzas prácticas sobre la oración son perfectamente válidas para la oración contemplativa, sin más apellidos. El autor parte de la convicción de que la oración contemplativa, que sin duda es una gracia, no está reservada para unos pocos selectos, sino que Dios llama a todos. Es verdad que la oración del corazón es un método concreto que puede encajar más o menos en nuestra vida interior, pero no debemos desconocer un método de oración sencillo que «puede ser nuestra respuesta al deseo de Dios de unirnos a él, como el sarmiento a la cepa de la vid» (p. 19). Además se trata de un modo de orar muy útil para ciertas circunstancias (enfermedad, trabajo, desplazamientos...) en los que podemos mantener la oración constante gracias a la oración del corazón. Como afirma el obispo de Cahors, Maurice Gaidon, que presenta la obra: «Esta obra de talante didáctico sin complicaciones inútiles, se propone entrenar a sus lectores en la búsqueda de su propio corazón para hacer brotar en él la adoración filial de los hijos de Dios. Alimentada con la sustanciosa médula de los grandes maestros de la oración, nos hace progresar paso a paso por los caminos de la oración. No vaciléis en dejaros guiar, avanzando hacia el encuentro del Dios vivo» (p. 5-6). Notas [1] Hay varias ediciones castellanas: Anónimo, Relatos de un peregrino ruso, Buenos Aires 1990, 3ª ed (Lumen), 109 p.; o la más completa: Anónimo, «Strannik». El peregrino ruso, Madrid 1987, 7ª ed (Editorial de Espiritualidad), 313 p. [2] El que tenga interés en profundizar en este tema, puede leer del mismo autor una obra más sistemática sobre la oración del corazón: D. Maurin, Un camino hacia Dios: la práctica de la oración del corazón, Madrid 1991 (Narcea), 157 p.
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