J. Lafrance, Aprender a orar con Isabel de la Trinidad Madrid 1984, 2ª ed (Editorial de Espiritualidad), 164 p.
La vida contemplativa necesita maestros y testigos. Sin duda, la beata Isabel de la Trinidad -carmelita francesa que muere en 1906 a los 25 años de edad- es uno de esos modelos que tanto necesitamos hoy si queremos vivir contemplativamente en el mundo. Ella misma es consciente de su misión de guiar hacia la oración contemplativa: Me parece que mi misión en el cielo consistirá en atraer las almas al recogimiento interior, ayudándolas a salir de sí mismas para unirse con Dios a través de un sentimiento sencillo y amoroso. Procuraré mantenerlas en ese profundo silencio interior que permite a Dios imprimirse en ellas y transformarse en él[1]. En estas pocas palabras se encierra todo un programa de oración y vida contemplativa, que sigue siendo hoy una llamada imperiosa para muchos cristianos dentro y fuera de los claustros. Esta maestra de oración contemplativa no escribe sólo, ni principalmente, para carmelitas o monjas de clausura. De hecho, una de sus obras más importantes El cielo en la tierra es un retiro largo que compuso para su hermana Margarita, que vivía en el mundo. «La lectura de los escritos de sor Isabel no nos permite ya afirmar que la oración es privilegio de monjes, monjas, sacerdotes y religiosos; todo cristiano está llamado por su bautismo a crecer en la amistad divina y este crecimiento se realiza de una manera privilegiada en la oración»[2]. Muchas de sus cartas -con las que realizó un amplio apostolado contemplativo- están escritas a seglares a los que invita a esta profundidad de relación con Dios que ella primero vive y luego siente la necesidad de transmitir. Sus escritos no intentan dar doctrina; ella simplemente abre las puertas de su corazón y nos permite vislumbrar lo que Dios va haciendo en su alma y cómo es su respuesta a la gracia de Dios. El librito de Jean Lafrance que presentamos es una buena forma de aproximarse a la espiritualidad de la beata Isabel de la Trinidad. Al igual que su famoso libro sobre santa Teresita del Niño Jesús[3], esta obra es una síntesis sencilla de la espiritualidad de esta alma contemplativa a través de una selección de textos fundamentales a los que el autor añade sus propias reflexiones y las de otros conocedores de las obras de sor Isabel. Sus comentarios son una buena ayuda para que el lector vaya entendiendo y haciendo vida los tesoros escondidos en los escritos de esta carmelita. Lafrance comienza por describirnos la actitud fundamental de sor Isabel de la Trinidad que -como quedó claramente reflejado en el retiro Permanecer en Dios- es la presencia real y viva de la Trinidad en el alma (capítulo 1). A partir de ese descubrimiento es vital el movimiento de «recogimiento» que permite el encuentro con Dios en el cielo que todos llevamos dentro (capítulo 2). La presencia y el recogimiento son las bases de la oración de sor Isabel (capítulo 3) que orienta la oración contemplativa que necesita el cristiano que busca un encuentro profundo con Dios: oración continua, contemplación por medio de la Escritura y oración a partir del momento presente que se vive. No falta en sor Isabel la noche oscura de la fe (capítulo 4), que es el camino necesario por el que pasa la oración contemplativa. El paso siguiente en el conocimiento de la espiritualidad de la beata Isabel -además de la lectura de sus obras[4]- sería la lectura valiosísima del libro de M. M. Philipon, La doctrina espiritual de sor Isabel de la Trinidad, Bilbao 1960, 7ª ed (Desclée de Brower), desgraciadamente agotado, pero que se puede encontrar en algunas bibliotecas. Es una obra maestra que escudriña, explica y sistematiza, con los instrumentos de la teología, la doctrina de una maestra espiritual, necesariamente más intuitiva y menos ordenada. Este libro de Philipon, a la vez que expone la doctrina de sor Isabel y nos introduce en sus escritos, nos impulsa a la vida de oración. Un ejemplo de acercamiento teológico a los escritos de los místicos. Todo un clásico que convendría recuperar. Notas [1] Beata Isabel de la Trinidad, Cartas, 295. [2] J. Lafrance, Aprender a orar con Isabel de la Trinidad, 156. [3] J. Lafrance, Mi vocación es el amor, Madrid 2001, 4ª ed (Editorial de Espiritualidad), 289 p. [4] Sor Isabel de la Trinidad, Obras completas, Burgos 1985, 5ª ed (Editorial Monte Carmelo), en la colección«Maestros espirituales carmelitas», nº 6, especialmente, El cielo en la tierra y Últimos ejercicios espirituales, y algunas de sus cartas.
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