La luz que ilumina la Palabra
LECTIO DIVINA
Página de navegación-Contemplativos en el mundo
Casa edificada sobre roca Símbolo del correo electrónico La balanza de la justicia Tomando apuntes en una reunión Campanario al atardecer La luz que ilumina el libro Rostro del padre Molinié Caminando en la soledad del desierto Caja de herramientas Niño mirando a flor que sale del asfalto La cruz y el Espíritu
Para suscribirse a las novedades:
¡nuevo!
Súplica confiada  ante los enemigos. La misericordia de Dios se vuelve ternura hacia sus hijos indefensos. El creyente se alimenta de esta fe y experimenta el amor de Dios.
►
Una introducción a la acogida de la Palabra de Dios según el modo contemplativo multisecular denominado lectio divina, por el cual llegamos a “leer” realmente al Verbo de Dios.
►
La felicidad verdadera está en Dios, por eso es feliz el que lo busca de verdad. El Salmista nos hace gustar a Dios como camino, agua, plenitud, felicidad...
►
Hay que disponerse a la confianza en las dificultades, porque Dios, que nos ama siempre y cuidad de nosotros, no sólo no nos abandona en el pligro sino que nos cuida con especial amor.
►
En medio de la adversidad, la confianza propia de la fe permite al creyente vivir en paz, abandonado en el amor de Dios, que vela siempre por él, como ha comprobado durante su vida.  
►
¿Qué podemos pedir a Dios cuando nos vemos rodeados de enemigos y dificultades? Esta súplica individual nos ayuda a pedir lo que es más importante en esa situación.  
►
Súplica de un orante atribulado, que se siente morir, acosado por el peso de tribulaciones y pecados; en medio de los cuales se acoge a la misericordia de Dios, que es su único refugio.   
► La Biblia iluminada por una vela Un árbol plantado junto al río Un niño en brazos de su madre Un niño bajo la mirada de su padre El sueño apacible de un niño Un niño que clama al cielo Súplicando a Dios de rodillas
Súplica intensa del orante, que es acusado falsamente pero se declara inocente, y acude al templo de Jerusalén para apelar al juicio de Dios ante sus acusadores.   
► mano de tierra suplcante
Recuerden que a la lectura de la Sagrada Escritura debe acompañar la oración para que se realice el diálogo de Dios con el hombre, pues “a Dios hablamos cuando oramos, a Dios escuchamos cuando leemos sus palabras (Concilio Vaticano II, Dei Verbum, 25)
Escuchar a Dios y hablar con él por medio de su Palabra
Himno de alabanza que nos ayuda a dirigirnos a Dios, llenos de admiración, para cantar su creación y agradecerle lo que realiza en cada ser humano.   
►