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Misterios «contemplativos» de Jesucristo

Como complemento a los Fundamentos añadimos un sencillo instrumento para profundizar en los misterios de la vida de Jesucristo con los que más puede sintonizar un contemplativo secular. Se trata de una serie de listas de aspectos y características de esos misterios que, simplemente enunciados, permiten que los saboreemos internamente, más allá de reflexiones o análisis.

 

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La encarnación del Verbo es…

 

Niño Jesús entre pajas

 

-la fascinación por el amor infinito del Padre desbordado en el mundo,

-la obediencia enamorada a la voluntad del Padre,

-la aceptación incondicional de sus designios,

-la disposición ilusionada a pagar el precio del amor redentor,

-renunciar a la condición divina y a cualquier privilegio,

-crear, con mi vida entregada, el puente de amor que una a Dios con la humanidad reconciliada,

· · · · ·

-dejarme llevar, abandonado de mí, por el Espíritu Santo,

-lanzarme, por amor, al abismo de la miseria humana,

-derramarme sobre el mundo como torrente de la Misericordia,

-el amor incondicional que abraza con ternura al pecador,

-abrazar a la humanidad entera hasta hacerla mía,

-correr gustoso el riesgo del amor, el fracaso y la muerte,

-acoger confiadamente el futuro incierto de toda vida humana,

-el desposorio con la pobreza amada,

· · · · ·

-renunciar a mis derechos y a la gloria del mundo,

-acoger con misericordia la debilidad y la pobreza humanas,

-abrazar una vida que no es mía, para iluminarla,

-elegir lo más bajo de la condición humana,

-abrazar, en cruz, todos los pecados de la humanidad,

-hacerme barro con el barro,

-anticipar con mi entrega la muerte redentora,

-amar al pecador hasta «hacerme pecado» por amor,

-hacerme responsable del pecado y del mal de los demás,

-hacer míos los pasos del hermano y regalarle mis pisadas,

-vivir el momento presente, hecho oblación sacrificial al Padre,

-amar a todos en el silencio del rechazo y la indiferencia.

 

La encarnación en María es…

 

La Anunciación de Carl Heinrich Bloch

 

-Dios en mi alma,

-vivir permanentemente en esperanza,

-no apartar mi mirada de Dios,

-hacer del silencio mi morada,

-alimentar mi alma sólo de fe,

-adorar a Dios siempre y en todo,

-distinguir su voz entre todas las voces,

-acallar mis deseos, sentimientos y pasiones,

-esperarlo todo de Dios,

-aceptarlo todo de Dios,

-no pretender nada para poder esperarlo todo de Dios,

-no pedir nada, no rechazar nada,

-amar a fondo perdido, sin esperar nada,

-vivir en permanente obediencia a Dios en todo,

-acoger de antemano todo lo que pueda venir de Dios,

-abandonarme a la voluntad de Dios con total docilidad,

-buscar la huella de Dios siempre y en todo,

· · · · ·

-acoger al Espíritu Santo con entrega adorante,

-abrazar el abrazo del Espíritu Santo que sella mi desposorio,

-aceptar la maternidad del Verbo,

-abrazar al Verbo encarnado en mi seno,

-contemplar la presencia viva de Verbo en mi alma,

-aceptar ser sólo, para siempre, recipiente vivo del Verbo,

-hacer de su presencia la pasión de mi vida,

-custodiar en silencio el secreto del Rey,

-desligarme de todo lazo humano que me atrape,

-gozarme en la oscuridad que da valor a la esperanza,

-considerarme nada, sólo hechura de la gracia,

-hacer mi tesoro del soplo del Espíritu en mi alma,

-reconocer como gracia mi impotencia y mi nada,

-gozarme en mi pobreza que sé que Dios abraza,

-encontrar mi gloria en ser su esclava,

-conformar mi vida a la de Aquél que ha conformado su vida a la mía,

-aceptar la maternidad espiritual de la humanidad,

-vivir permanentemente entregada al Hijo de Dios y a los demás.

 

Nazaret es…

La Sagrada Familia en Nazaret

 

-cuidar la presencia permanente de Dios en mi vida,

-contemplar y vivir gozosamente el amor de Dios y su presencia en lo cotidiano,

-volcar el secreto de mi vida sólo en él, convirtiéndolo en mi confidente,

-servirme de las cosas ordinarias, pequeñas y humildes para expresarle a Dios la entrega amorosa de mi vida,

-glorificar a Dios, a través de todo tipo de obras compatibles con la vida propia de Nazaret,

-ser transparencia de la gloria de Dios en lo ordinario,

-cuidar el silencio como signo de atención a Dios y de intimidad con él,

-buscar la inmolación de mi vida en el anonimato,

-entregar mi vida a fondo perdido,

-renunciar a la eficacia, el prestigio, o al éxito, buscando entregar la vida en el anonimato y la gratuidad,

-vivir el valor sobrenatural de lo inútil a los ojos del mundo, sin intentar forzar las cosas,

-renunciar a la búsqueda de la «eficacia» de mi vida o de mis actividades,

-abrazar los trabajos y servicios más humildes, con sencillez y alegría,

-vivir a fondo el momento presente, con conciencia de su valor sobrenatural,

-mantener sobre las cosas, los acontecimientos y las personas, una mirada positiva y sobrenatural,

-simplificar todo al máximo,

-no preocuparme ni perder la paz por nada, procurando hacer en todo lo que buenamente sepa y pueda,

-esperarlo todo de Dios,

-aceptarlo todo de Dios,

-ser sencillo, cercano y acogedor,

-ser discreto en todo,

-vivir en obediencia y silencio,

-no pedir nada, no rechazar nada,

-dejarme llevar por donde Dios quiera, con total docilidad y disponibilidad,

-un impulso apasionado por vivir a fondo la imitación de Jesucristo, con ansia de parecerme a él en todo y lo más perfectamente,

-una vida en obediencia, como consecuencia de la permanente acomodación a la voluntad de Dios y al estilo de vida de Jesús,

-el amor fraterno, que lleva a vivir como hermano de todos los hombres y al servicio de ellos,

-la pobreza y la predilección por los pobres, como consecuencia del amor a los valores evangélicos,

-el aprecio por los trabajos y servicios más humildes,

-abrazar amorosamente la cruz a través de las dificultades, tanto ordinarias como extraordinarias, como expresión de la entrega sacrificial de la propia vida a Dios y en favor de los hermanos.

 

El desierto es...

 

Jesús ora en el desierto

 

-fruto de una elección de Dios y no mía,

-acompañar a Jesús en su desierto y en las horas amargas de Getsemaní y el Calvario,

-tener siempre presente la gratuidad y eternidad de mi vocación,

-padecer sed y necesidad,

-sufrir el calor y el frío extremos,

-vivir en la habitual incomodidad de prescindir de todo lo posible,

-desprenderme de todo, pronto, sin miramientos ni dilaciones,

-aceptar perder hasta lo que más quiero,

-acoger la pobreza extrema,

-tener el alma sedienta sólo de Dios,

-aceptar renunciar a todo para que mi única fortaleza sea Dios,

-abrazar la dura maduración que exige el hacerse niño.

-carecer de vivienda y seguridad,

-no disponer de refugios ni escapatorias,

-permanecer siempre a la intemperie,

-carecer de defensas,

-no tener a quien recurrir,

-no tener más futuro que la venida del Salvador,

-vivir en la mayor soledad,

-ausencia de relaciones humanas,

-no tener en cuenta alegrías ni penas de la vida,

-olvidar la eficacia y las prisas,

-la renuncia absoluta al amor propio en todas sus formas,

-silencio de las criaturas y del mismo Dios,

-ser peregrino permanente sin domicilio,

-ausencia del mundo, quietud exterior y peregrinación interior,

-avanzar en fe sin conocer el itinerario ni las etapas,

-caminar sin equipaje, sin seguridad del mañana,

-caminar sin pistas ni apoyos,

-carecer de plan de vida,

-aceptar caminar sin mirar ni volver atrás,

-aceptar mansamente que sólo Dios sabe el momento y el camino,

-estar siempre libre para que Dios me mueva a su gusto,

-estar disponible y maleable a la gracia,

-dejar siempre al Señor la iniciativa,

-la morada del demonio y el lugar de tentación y lucha,

-aceptar que la paz verdadera es una paz en lucha,

-aprender a convivir con los enemigos exteriores e interiores que amenazan nuestra paz,

-la verdadera penitencia que consiste luchar contra la tentación,

-expresar el más limpio acto de fe, esperanza y amor que es resistir fielmente al mal,

-la maduración dolorosa y eficaz

-vivir en la oscuridad como si la luz guiara mis pasos,

-creer en el amor de Dios cuando el cielo parece cerrado,

-aceptar vivir en la noche como el momento de la máxima cercanía de Dios,

-aceptar que la luz de Dios solo se regala al que se sumerge en la noche más oscura,

-saberme indigno de la más pequeña gracia de Dios,

-aceptar vivir en la fe pura y desnuda,

-avanzar en el camino guiado por la sola fe,

-el lugar por excelencia para la contemplación,

-obedecer apasionadamente al Espíritu Santo,

-disponerme al enamoramiento apasionado de Jesucristo,

-lugar de la reconciliación con Dios, con el mundo y con uno mismo,

-aprender a perdonar: a mí mismo y a los demás,

-abrirme a las llamadas del Amado hasta deshacerme en la cercanía de Dios,

-mantener la limpieza interior, fruto de la delicadeza de conciencia,

-encontrar el orden y la armonía de los valores naturales y sobrenaturales,

-asumir la expiación por el pecado del mundo y el propio,

-hablar al mundo desde la vida escondida,

-ser el testigo de Dios que se refleja en mí como en un espejo,

-proclamar a las criaturas que son nada ante el ser de Dios,

-pregonar, sacrificando todo, que sólo Dios basta,

-estar totalmente disponible para Dios,

-cerrar todas las salidas para que Dios sea lo único,

-renunciar a mirar nada que no sea Dios,

-esperar todo de Dios,

-el lugar que tiene por paisaje a Dios mismo visto a cara descubierta,

-amar a Dios por sí mismo, por puro acto de adoración, sin pretender nada de él,

-perderme en el tiempo y en el espacio,

-alimentarme sólo de infinito,

-vivir en permanente tensión de eternidad,

-vivir en un horizonte ilimitado,

-consumirse de ansias de alcanzar a Dios.

 

Getsemaní es…

 

Jesús ora en Getsemaní

 

-la impotencia ante la misión,

-la angustia frente el futuro,

-el abandono de todos,

-la indiferencia de los cercanos,

-la oscura traición del amigo,

-la lejanía de Dios,

-la oscuridad absoluta,

-la soledad total,

-la falta de fuerzas,

-la tentación oscura y amenazante,

-el corazón inundado de tristeza y angustia,

-la mirada lúcida a la verdad,

-la mirada que descubre el pecado,

-descubrir todos los pecados del mundo,

-la tristeza infinita por el mal,

-aceptar llevar todo este peso,

-el sentimiento de fracaso total,

-la angustia ante la inutilidad de la pasión,

-aceptar morir como el grano de trigo para dar fruto,

-sufrir anticipadamente la cruz,

-experimentar el abandono de Dios,

-la aceptación mantenida del dolor,

-el alma llena de mortal aflicción,

-caer por tierra, destrozado,

-sufrir hasta sudar sangre,

-experimentar la muerte sin morir,

-abandonarse a la voluntad de Dios,

-abandonarse a la voluntad de los pecadores,

-volverse al Padre en oración,

-insistir y renovar la oración,

-suplicar que se aleje el cáliz,

-aceptar la voluntad del Padre,

-aprender la máxima obediencia,

-aceptar la misión encomendada con todas las consecuencias,

-el amor invencible a Dios,

-el silencio humilde y receptivo,

-el sometimiento total a Dios,

-la lucha fiel hasta el final,

-la mansedumbre sin vacilaciones,

-la bondad sin amargura,

-el amor heroico a los demás,

-la intercesión por los afligidos,

-el consuelo de los que sufren angustiados,

-el estímulo para quienes están tentados,

-la comprensión para todos los dolores,

-el amor incondicional a los pecadores,

-recibir el consuelo del ángel,

-dar la mayor gloria al Padre.

 

La Cruz es…

 

Cristo en la Cruz de Velázquez

 

-el sufrimiento más duro, inoportuno e inesperado,

-el dolor más incomprensible,

-lo más temido,

-lo más doloroso,

-lo más humillante,

-lo que se quisiera evitar a toda costa,

-lo que no se ha buscado, pedido o merecido,

-la suma de todos los sufrimientos,

-la humillación pública,

-la injusticia y la maldad en estado puro,

-las bofetadas y salivazos,

-la flagelación y los golpes,

-recibir el tormento de los malditos,

-el cuerpo taladrado,

-consumirse de sed,

-vinagre y hiel

-sangre y dolor,

-un cuerpo quebrantado y sin fuerzas,

-las burlas y las blasfemias,

-el honor y la fama pisoteados,

-aceptar convertirse en un desecho sin valor,

-el despojo de toda posesión,

-ser despreciado por todos,

-aceptar llevar sobre los hombros las cargas de la humanidad,

-el abandono de todos,

-la indiferencia de los cercanos,

-la traición del amigo,

-el fracaso de aquello por lo que tanto se ha luchado,

-la lejanía de Dios,

-la oscuridad absoluta,

-la soledad total,

-la falta de fuerzas,

-el corazón inundado de tristeza y angustia,

-la mirada lúcida a la verdad,

-el precio de todos los pecados de la humanidad,

-la tristeza infinita por el mal,

-aceptar morir, como el grano de trigo, para dar fruto,

-el abandono absoluto a la voluntad de Dios,

-abandonarse a la voluntad de los pecadores,

-la oración, en medio del dolor, sin reproches ni excusas,

-la intercesión por los afligidos,

-aceptar incondicionalmente la voluntad del Padre,

-el sometimiento total a Dios,

-la lucha fiel hasta el final,

-consumar la misión encomendada por Dios, con todas las consecuencias,

-la mansedumbre humilde y sin vacilaciones,

-la bondad sin amargura,

-el amor heroico a los demás,

-el amor incondicional a los pecadores,

-la comprensión para todos los dolores,

-convertirse en consuelo de los que sufren angustiados,

-ser estímulo para quienes están tentados,

-el perdón para los que nos afligen,

-la entrega de la vida para la salvación del mundo,

-la ayuda y salvación para mis hermanos, los hombres,

-el libro que mejor enseña a ser cristianos,

-la luz en nuestro camino entre tantas tinieblas del mundo,

-la fuerza en nuestra debilidad,

-la alegría en medio de las dificultades y sufrimientos de la vida, por grandes y duros que sean,

-la paz en medio de las mayores luchas y batallas,

-la esperanza firme cuando todo falla,

-el mayor consuelo en el dolor,

-la fortaleza y el ánimo en la lucha por ser cristianos,

-el mayor descanso en los cansancios de la vida,

-la roca firme en la que apoyarnos cuando todo parece desmoronarse a nuestro alrededor,

-el escudo que nos defiende del Maligno en los momentos de prueba y tentación,

-el alimento del alma que desfallece de amor de Dios,

-el anhelo de quien busca a Cristo y desea identificarse con él,

-la plenitud del amor consumado,

-el hogar y la patria de los que aman al Señor,

-la prueba de amor que enamora y que nos lleva a buscar y abrazar nuestra cruz,

-el amor invencible a Dios; y la fuente la verdadera alegría,

-la mayor gloria que podemos dar al Padre.

 

La Pascua es...

 

La Resurrección de Jesús de Mikhail Nesterov

 

-la nueva creación,

-el universo nuevo,

-el mundo nuevo, renovado en Cristo,

-la tierra y los cielos nuevos abiertos a todos,

-el hombre nuevo, creado a imagen de Cristo,

-el corazón nuevo,

-la mirada nueva,

-el espíritu nuevo,

-la vida nueva de la gracia,

-la gracia nueva y definitiva de Dios,

-la luz nueva del Espíritu,

-el fuego nuevo del amor de Dios,

-el agua nueva de la renovación plena,

-el aire nuevo de la libertad verdadera,

-el cántico nuevo de los redimidos,

-la luz que ilumina la cruz de Cristo y la propia cruz,

-la cruz gloriosa,

-el mal y el pecado derrotados,

-la muerte vencida,

-la prueba del valor redentor de la cruz de Cristo,

-el nuevo Testamento sellado con la sangre del Cordero,

-el cumplimiento de todas las expectativas de la humanidad,

-la plenitud de las promesas del antiguo Testamento,

-el colofón glorioso de la encarnación,

-la culminación de la salvación,

-la cumbre de toda la historia de la humanidad,

-la garantía de autenticidad de las palabras y obras de Jesús,

-la prueba del amor del Señor por nosotros,

-la seguridad de la salvación de Cristo,

-la manifestación de Jesús como el Señor, el Hijo de Dios y único Salvador,

-el encuentro personal con Cristo vivo, resucitado y presente entre nosotros,

-el amanecer de una humanidad nueva,

-el comienzo de la verdadera renovación de vida,

-el comienzo de nuestra propia resurrección,

-el Espíritu de Dios derramado en el mundo,

-la explosión de la gracia,

-el don de la vida abundante,

-el gozo sobrenatural del Espíritu,

-la fuente de alegría desbordante e invencible,

-la auténtica libertad para amar,

-el impulso sobrenatural de nuestro amor,

-la fuerza ilimitada para ser testigos de Cristo,

-el impulso gozoso para entregar la vida por los demás,

-la valentía para luchar eficazmente contra el mal en el mundo,

-la posibilidad de orar en espíritu y en verdad,

-el cimiento de nuestra fe,

-la esperanza ilimitada,

-el motor de nuestra esperanza,

-el descubrimiento de que sólo en Cristo serán colmados todas nuestros anhelos,

-la victoria sobre cualquier temor,

-la confianza segura en el combate de la vida,

-el consuelo de todos los sufrimientos,

-la fortaleza invencible frente a toda adversidad,

-el cimiento de la verdadera comunidad,

-el inicio de la misión de la Iglesia,

-la fuerza para evangelizar.

 

La adoración es...

 

Postrado ante Dios

 

-Contemplar ante mí al Dios vivo, eterno, infinito y omnipotente,

-dejarme consumir por su presencia,

-mirar a Dios como si no existiera nada más,

-contemplarlo con admiración y asombro,

-admirar, fascinado, su amor,

-reconocer su deseo de habitar en mí y poseerme,

-gozarme de pertenecerle exclusivamente,

-reconocerme creatura ante el Creador,

-concentrar todo mi ser en un acto, puro y silencioso, de amor a Dios,

-convertir el silencio en expresión de mi amor y abandono en Dios,

-abrirle el corazón para que lo inunde su misericordia,

-reconocerme infinitamente amado por Dios,

-aceptar que su amor es personal, absoluto e incondicional,

-ofrecerle todo a Dios,

-entregarle incondicionalmente mi alma,

-dejar que Dios haga infinita mi ansia de amarle,

-olvidarme de todo lo que no es Dios,

-mantenerme plenamente vivo, en silencio, ante Dios en el momento presente,

-ofrecer a Dios mi tiempo, mi cuerpo, mi vida…,

-darle cuanto soy y tengo,

-mantener la mirada a Dios en la oscuridad,

-suspender el pensamiento y la imaginación,

-entregar mi voluntad a la de Dios,

-aceptar que no puedo nada ante el Todopoderoso,

-agradecer todo lo que me hace insignificante,

-reconocer que no soy nada ante el que es todo,

-hacerme ínfimo como un grano de arena,

-huir de cualquier mirada sobre mí mismo,

-olvidar cualquier preocupación, prisa o urgencia,

-renunciar a mi mirada y mis criterios, para que solo exista en mí la mirada y el criterio de Dios,

-acoger todo lo que soy y tengo como don inmerecido de Dios,

-aceptar apasionadamente la voluntad de Dios,

-disponerme a todo cómo respuesta amorosa al amor de Dios,

-olvidarme del pasado,

-despreocuparse del futuro,

-aceptar todo en fe,

-acallar voces, sentimientos y pasiones,

-olvidarme de mí mismo,

-renunciar a resultados y éxitos,

-quitarle importancia a los problemas y preocupaciones,

-silenciar mis necesidades y gustos,

-confiar a todos y todo a la Providencia,

-empapar de la presencia de Dios todas mis actividades,

-renunciar a compararme con los demás,

-acoger la cruz sin razonamientos ni justificaciones,

-abrazar el mundo entero, en silencio, y ponerlo ante Dios,

-ofrecer a Dios mi deseo universal de amor y salvación,

-dejarme consumir por el amor a los demás más allá de frutos y sentimientos,

-hacerme uno con los más pobres y abandonados,

-rechazar cualquier culpabilización propia o ajena,

-esperar el cielo como mi única meta.

Oración de adoración

Dios todopoderoso y eterno:

Te adoro con todo mi ser. Me pongo ante ti, pobre y desnudo de todo, reconociéndote como Señor absoluto del mundo y de la historia, de mi ser y de mi vida.

Te adoro, Padre, creador del mundo, y me abandono completamente a tu providencia, que todo lo abarca y lo puede.

Te adoro, Jesús, Verbo eterno de Dios, que te has hecho nuestro hermano, y me entrego a ti para que me identifiques plenamente contigo.

Te adoro, Espíritu Santo, fuente inextinguible del amor divino, y te ofrezco mi alma para que la consumas con tu fuego y conviertas mi vida en un continuo acto de amor ofrecido a Dios para su gloria y la salvación del mundo.

Porque tuyo, oh Dios, es el reino, tuyo el poder y la gloria por los siglos de los siglos.

Amén.